miércoles, 22 de mayo de 2019

Demogan Políticas de Frontera para proteger al país contra la Aftosa


Recordarán que sugerimos cuando se tuvo la confirmación de los brotes de aftosa en Venezuela, reforzar la vacunación en la frontera sin costo para nuestros ganaderos. En ese momento manejaba el Fondo nacional del ganado (FNG) el MADR a través de Fiduagraria, siendo nuestra propuesta que se pagara con esos dineros, la emergencia.
Pues bien, esta semana el ICA propuso venderles a ganaderos venezolanos, que desde luego deben cumplir una serie de requisitos, la vacuna colombiana a través de los comités de ganaderos de frontera.
Estos temas deben ser analizados con cuidado extremo por parte de nuestras autoridades. Que los comités reciban ingresos adicionales luego de las dificultades que han tenido que sortear es bueno y lo aplaudimos; sin embargo, analizar una parte del todo no es conveniente, debemos revisar algunos aspectos que al menos desde Demogan no tenemos claras respuestas a nuestros interrogantes.
¿Es legal vender la vacuna con destino el país vecino, sin cumplir requisitos cambiarios y de registros de exportación colombianos? Seguramente, la legalidad de las operaciones ha sido totalmente analizada y por eso, es importante que los comités tengan respuestas claras, ante eventuales cuestionamientos no solo desde Venezuela, sino también de nuestras autoridades. No olvidemos que las exportaciones tienen consideraciones de diferente índole, que deberían beneficiar a quien vende.
¿Se puede vender a Venezuela solo con el registro ICA? ¿No es obligatorio contar con el INSAI? Ellos, son los responsables de la salud animal en ese país.
Entendemos y lamentamos los apuros de la Federación de ganaderos de Venezuela, FEDENAGA y estamos seguros que son gente de bien que han tenido que transitar un camino lleno de dificultades estos últimos años, y por esa razón sugerimos que también sean tenidos en cuenta, pues no nos cabe la menor duda que ellos son fundamentales en todo este negocio.
Dice el ICA, que los ganaderos deben identificarse para poder venderles la vacuna. La frontera ha tenido que pasar muchas dificultades, insistimos, apoyarlos es mandatorio, ¿pero es esta la mejor forma? Entendemos que NO se van a entregar los registros únicos de vacunación (RUV); mal harían en hacerlo cuando las dosis se venden es para Venezuela, pero es fundamental despejar todas las dudas que pueda generar este negocio a nuestras autoridades. 
¿Cuántos animales piensan vacunar? Hacemos la pregunta, pues si se limitan a vender un par de millones de vacunas, eso no resuelve el problema y podrían las autoridades venezolanas alegar que les vendimos vacunas que no cumplen los requisitos, cuando en realidad lo que sucedería es que el cubrimiento sería deplorable. Nuestra idea, es que por lo menos deben vacunarse 10 millones de animales ¿Eso es posible de hacerse? Hay gentes que se especializan en satanizar ayudas, este apoyo no debe convertirse en un cuestionamiento ni a nuestras autoridades y mucho menos a nuestros comités ganaderos.
Empoderar a nuestros veterinarios para que vigilen y hagan seguimiento del biológico, es una idea que aplaudimos; de hecho, sería muy importante que se extendiera a todo el país esta idea del ICA.
Quisiéramos entender la manera como se va a garantizar la red de frío. Recordemos que en ese país no hay suministro de energía confiable; si se aplican las dosis sin asegurar ese requisito podríamos ser cuestionados, por razones que no son nuestra responsabilidad.
La ganadería colombiana necesita evitar que por las fronteras nos entren enfermedades. Los laboratorios tienen la calidad y cantidad para cubrir el 100% de las necesidades de los vecinos, no solo eso, tenemos la necesidad de generar divisas. ¿pero será que logramos ese beneficio con esta solución que sin duda es imaginativa pero que también puede traer consecuencias?
Piénsenlo bien, aquellos que lo están pensando y proponiendo.

domingo, 12 de mayo de 2019

Demogan ¿Es lícito importar vacunas y droga veterinaria desde Brasil?

Nos llega la información que en una reunión Fedegan sugirió que había adelantado conversaciones con un laboratorio brasilero para importar desde ese país medicamentos y vacunas. No creemos que eso sea cierto. Existen muchas razones que nos hacen dudar de semejante disparate. Intentaremos resumirlas.
Fedegan asiste a la junta de Vecol. No sería ético que, como miembro de junta, promoviera la competencia a una compañía del estado donde además asiste como principal a su consejo.
Brasil es un país al que con seguridad no nos permitirían exportar nada desde Colombia. No podemos en reciprocidad importar sus productos, eso es sencillamente un disparo en el pie.
Apenas dos compañías en Colombia producen el biológico: Vecol que es oficial y Limor que es privada. La primera entiende perfectamente que la importación desde cualquier país del mundo del único producto que le da rentabilidad, que es el caso de la vacuna, acabaría de un plumazo su solidez económica. Para los ganaderos, Vecol es parte de su patrimonio, han hecho sacrificios ingentes para permitir que esa compañía se sostenga en el pasado. No creemos, nos resulta imposible de aceptar que desde dentro de la junta alguien tenga la idea de acabar con Vecol.
La línea de productos de ese laboratorio es amplia y de alta calidad. Lamentablemente no han sido exitosos en su comercialización, pero desde luego si llegan a importar medicamentos veterinarios desde Brasil, el resultado sería calamitoso para ellos, para los ganaderos y claro está para el país.
No tiene sentido, que Fedegan cuestione las importaciones de leche en polvo desde USA, Europa y Nueva Zelanda y, por otro lado, quiera representar un laboratorio para acabar con nuestra seguridad alimentaria, y el esfuerzo científico que ambas compañías han hecho por cerca de 30 años. Hoy, esos laboratorios, exportan a varios países del mundo; es un producto colombiano de clase mundial, que asegura la sanidad de nuestro hato.
Les compartimos brevemente la siguiente historia: uno de los conferencistas en Cartagena durante la reunión de la Comisión Sudamericana para la Lucha contra la Fiebre Aftosa (Cosalfa), dijo lo siguiente: cuando Europa decidió certificarse como libres de aftosa sin vacunación, antes de hacerlo, verificaron el estado de los animales salvajes de pezuña hendida, cosa impensable en nuestro continente, a no ser, que decidamos erradicar las selvas que nos enorgullecen. Lo segundo, fue crear un fondo para poder aplicar fusil sanitario en caso de un nuevo brote y poder pagarles a los ganaderos los animales sacrificados, ¿se imaginan el tamaño del fondo? ¿Quién lo administraría y de dónde sacaríamos el dinero? La tercera y muy importante, los europeos, tienen claro que, si Suramérica, África y Asia descuidan la vacunación, ellos se verían afectados más tarde que temprano. Sugiero que les digamos que apoyen nuestras campañas contra la aftosa; desde luego nosotros somos muy pobres para la mayoría de los programas y muy ricos para pedir apoyos; paradojas del subdesarrollo.  
Sea este el momento de preguntar la razón por la que debe verificarse con un tercero el trabajo que en todos los países del mundo recae la responsabilidad exclusivamente en el dueño de finca y aquí debe certificar un vacunador ese trabajo. ¿No tienen las autoridades sanitarias confianza en los ganaderos? ¿en cuánto se aumenta el costo de la dosis? Al preguntar acerca del tema en Uruguay o Argentina, nos miraron desconcertados pues no pudieron entender para qué teníamos que gravar la vacuna; es como si lo primordial fuera hacer un negocio y no dar un servicio.
Los gremios NO deben hacer negocios. Eso lo hemos repetido muchas veces. Los gremios NO deben manejar dineros parafiscales, deben vigilar los destinos de manera rigurosa y transparente. Nuestro amigo Alberto Castillo Losada, repite permanentemente las lecciones de Acemoglu y Robinson en su libro “Porque fracasan las naciones” sin duda una buena razón, es tener gremios que no entienden su norte, tampoco su compromiso que no es otra cosa que ser democráticos, servir a sus asociados y JAMÁS intervenir en política.
Coletilla: Luego del informe de la contraloría ¿quedó claro que don Heraclio Guevara Sandoval y nuestros escritos sobre el tema, decían la verdad entorno a la manera como tenía que entregarse el Fondo Nacional del Ganado?

viernes, 3 de mayo de 2019

Demogan Bienvenidos Hermanos venezolanos


De acuerdo con algunas estadísticas, a Venezuela llegaron hasta un total de 5 millones de colombianos. No creemos que eso fuera así, pero si se puede afirmar que en un momento llegaron a trabajar a Venezuela 3 millones de compatriotas.
En ese país había trabajo, en Colombia había poco y los sueldos eran bajos.
Hoy en Demogan ofrecemos para la reflexión nuestro pensamiento, que seguramente riñe con el de algunos de nuestros amigos ganaderos, pero recuerden que en la democracia el disenso pacífico, es su esencia.
Escuchamos a mucha gente enojada por los puestos de trabajo que les arrebatan nuestros amables vecinos, que permitieron no solo que desde aquí exportáramos productos, sino que muchos compatriotas enviaran remesas a sus casas, mejorando el ingreso de sus familias. Eso sucedió durante muchos años.
Nuestro país no nada en la opulencia. Ni mucho menos. Necesitamos trabajar duro para poder salir adelante individualmente y como país.
El barco de ellos naufraga, y el nuestro puede también hacerlo, en especial contando con dirigentes con limitada visión. Es por eso que consideramos que debemos hacer propuestas que se salgan de lo común, que rompan paradigmas.
De un día para otro, Cúcuta debe responder al doble o al triple de las emergencias que tenía previstas y que desde luego no atendía con eficiencia. Adicionalmente, deben alimentar, educar, vestir, recrear, cobijar y dar esperanzas a una cantidad de nuevos habitantes que no aportan, gente buena en general, que no tienen alternativas; lo malo de este éxodo, es la miríada incontenible que llega y que no estábamos listos a atender.
En contraprestación, en el país tenemos un número de empresarios venezolanos que se han establecido a vivir y aún tienen la esperanza que la situación de su país mejore y la banda de apaches que los gobiernan salgan. Por esa razón no han invertido en forma.
Nuestro llamado es a no dilatar más e inviertan en eso que hacían bien en su país, dándole prioridad a la mano de obra de sus paisanos. Si logramos que mes a mes ingresen a la fuerza laboral del nuestro el 0,5% de los venezolanos en edad de trabajar todos ganamos, incluida la generación de empleo para nuestros nacionales.
De otra parte, utilizar espacios para iniciar comedores comunitarios donde solo se consuman productos colombianos aumenta la demanda de nuestro campo e industria alimentaria.
¿Cuánto puede costar esto? Mucho menos que el costo de tener miles de indigentes arrastrando sus desesperanzas por nuestros pueblos y ciudades.
En medio de nuestra austeridad, siempre teníamos algo que comer. Todos conocemos nuestra proverbial generosidad, con seguridad muchos hemos llegado a la hora del almuerzo a una casa campesina y nos han atendido espléndidamente con lo poco que tienen. Que el ejemplo de nuestra gente del campo cunda. La diferencia, es que esta vez sugerimos que se les compren sus productos y convirtamos a Colombia, en una máquina para nutrir a nuestros hermanos en desgracia y aprovechemos para hacerlo con otros tantos compatriotas.
Nutrir debería ser nuestra respuesta a esta tragedia generada por los forajidos de al lado. Nutrir y activar el campo. La canasta básica se vería maravillosamente activada. Un millón de vasos de leche al día, son 250,000 litros diarios, 200 gramos de arroz por persona, 100 gramos de carne, porción de frijol, de arvejas de papas y ni hablar de los jugos de frutas, que se podrían repartir evitando como sucede hoy en la Costa, que el mango se pierda y así con decenas de productos.
Desde luego esto aceleraría la llegada de empresarios agrícolas venezolanos que tienen conocimientos, capital, experiencia, hábitos de consumo mejores que los nuestros, aportándonos procesos industriales y generando empleos para ellos y para nosotros.
Ayer por nosotros, hoy por ellos. Colombia y Venezuela unidos para dar ejemplo de trabajo en equipo.
Hacemos un llamado a los empresarios del querido país, para que apoyen la idea y empecemos esta generación de prosperidad y abundancia.      

domingo, 21 de abril de 2019

Demogan Cuidar La calidad de la leche que consumimos


Nos llegó un documental que demuestra como en Europa, específicamente en Francia, los productos que llevan frutas, prácticamente ninguno dice la verdad cuando describen sus bondades en los empaques.
Es una paradoja la confusión en que estamos inmersos como sociedad. Vender productos así sea engañando al consumidor final, incluyendo toda suerte de “sobornos” para que los niños exijan a sus madres que compren productos que no les hacen bien, es la nueva religión.
Defendemos sin ambages la empresa privada. Queremos agregar una propuesta a esas compañías: Empresas Privadas Centradas en Principios.
En ocasiones, el mercadeo ha sido herramienta que da a conocer productos que antes no resultarían vendibles y que hoy, gracias al trabajo de millones de trabajadores alrededor del mundo se venden con beneficios indudables, mercancías que activan la economía y traen bienestar a cientos de millones. Si las empresas deben cuidar al consumidor, los publicistas deben abanderar causas que cuiden no solo al consumidor, sino también el medio ambiente. Sería honroso conocer profesionales que, por razones éticas, se nieguen a participar en campañas que descuiden dos de los muchos pilares que, a largo plazo, serán la verdadera muralla que evite el derrumbamiento de una economía, que en ocasiones se desmadra centrándose exclusivamente en las utilidades.
En nuestra niñez, las posibilidades de engañarnos con la leche, sucedía cuando nuestras madres compraran leche barata, que incluía una cantidad de agua en cada botella. Desde luego, el control de calidad lo hacíamos los niños, que a Dios gracias sabíamos de dónde provenía la leche y a que sabía una postrera; ese conocimiento nos convertía en auditores autorizados de las leches de mala calidad. Muchas empresas se quebraron por esas malas prácticas.
Hoy la mayoría de los pequeños consumidores han perdido la posibilidad de cuestionar el menjurje que se toman, pues lo enmascaran con azúcar y esencias, distorsionando aún más lo que se consume.
Demogan está trabajando denodadamente, para que cuando una empresa incluya lactosueros en una caja o bolsa, sea TOTALMENTE claro, que no se puede llamar leche si se ha incluido lactosuero, sin importar la dosificación del sustituto.
Algunos evitan la confrontación, lo sabemos, lo lamentamos, nos avergüenza que así sea, pues quienes evitan esa confrontación seguramente tienen hijos o nietos que van a verse afectados por la mala calidad de lo que consumen.
Lo curioso es que llegar a conclusiones que sean científicamente comprobables, nos ha costado mucho trabajo, nos ha exigido convencer a unos pocos ciudadanos de bien que entienden la importancia de desenmascarar el ilícito y nos han aportado los fondos para poder hacer los estudios.
Muchos frentes hemos tenido que atender. Compartimos uno de ellos: en el mundo entero la figura de agregar lactosueros a la leche, NADIE la entendía; la respuesta de las personas con las que hablábamos, era sencilla: “Si no es 100% leche de vaca, se llama bebida láctea y eso es aceptable”, al responderles que no lo denunciaban en la etiqueta, nuevamente la sencillez de la respuesta era contundente: “Entonces es un fraude y tampoco debe ser difícil que las autoridades lo entiendan”. Claro, no nos interesaba discutir con gentes del exterior que nuestro INVIMA, la manera que tiene para descubrir si se comete el fraude, es estando en el momento que se incluye a la leche el sucedáneo, y eso, es muy poco factible que suceda.
Mientras que tenemos respuestas de las autoridades (No sabemos cuánto puede eso tardar) le pedimos a las madres, a los tenderos, a las grandes superficies, que se abstengan de poner en sus góndolas, leche que no sea leche al cien por ciento, si lo van a hacer, exijan que en la etiqueta de manera visible diga claramente: BEBIDA LÁCTEA CON LACTOSUERO AL XX%.
Esta práctica afecta de manera grave a nuestros campesinos, pues se dejan de comprar al día, según el cálculo más optimista que hemos hecho, 225,000 litros, que equivalen a 82’125,000 litros al año. Sin embargo, hay quienes nos dicen que puede llegar a 600,000 litros día o 219’000,000 de litros al año.
Apóyennos, defendamos la seguridad alimentaria de Colombia. Cuidar nuestro edén, es responsabilidad de todos.    

miércoles, 17 de abril de 2019

Presupuesto del Ministerio de Agricultura


Sorprende que en un país que se autoproclama agrícola, el ministerio del sector, esté de décimo en importancia presupuestal, con apenas $2’071 billones que, en dólares, son apenas US $680 millones, dejando para inversión US $495 millones. Hoy, su presupuesto es de apenas el 0.87% del total del presupuesto de 2019 que llegó a US $77'050 millones.
Con 102 ministros en 103 años de creación de la cartera, es evidente que la continuidad de programas brilla por su ausencia. Durante décadas el cultivo del café, nos mantuvo con la ilusión que algo se hacía. Desde luego, estar centrados en un monocultivo, acabó con nuestra imaginación, y zanganizó la agricultura; todo giraba en torno al café, nuestra ganadería extensiva y sobreprotegida, poco o nada avanzaba, siendo a su vez la que más área utilizaba y utiliza.
Hoy tenemos ejemplos de emprendimientos que contra viento y marea intentan salir adelante. Debemos hacer mención especial a la fruticultura, que a “trancas y mochas” intenta sobreponerse a los obstáculos que de todas partes le surgen. Colombia es una cornucopia desde que Dios la ubicó en el trópico.
Los sepultureros de oportunidades somos nosotros mismos.
El proteccionismo nos hacía soñar con una riqueza cosmética. Somos un país mediterráneo rodeado por cuatro mares, pues es conveniente incluir el Amazonas y el Orinoco, la “Costa” era para conocer el mar y pasar vacaciones en la playa. Los puertos se despertaron en la segunda mitad del siglo XX; hoy tenemos en Cartagena un señor puerto de contenedores, Compas, Las sociedades Portuarias de Barranquilla (que ya había construido Puerto Colombia del poco se habla), Cartagena y Buenaventura, El Cerrejón en la Guajira y se avizoran nuevos emprendimientos; sin embargo, las cifras continúan siendo diminutas.
Hicimos la comparación, entre el ministerio de agricultura de Chile y el nuestro. Aclaramos la razón para incluir a Chile; simple, es junto con Uruguay el país con menor corrupción de América Latina ¿Tendrá algo que ver?
Las conclusiones nos dejan mal parados. Para facilidad de nuestros lectores, les presentamos el siguiente cuadro:
Concepto
Colombia Fuente DANE
Chile Fuente ODEPA
Diferencia
Área Total
1’142,000 KM
756,000 KM
 (33,80%)
Área Cultivable
47’000,000 HC
18’400,000 HC
(60,85%)
Presupuesto Ministerio Agricultura
US $680 millones
US $1’000 millones
+ 47,06%
PIB Per cápita (Banco Mundial)
US $14,552
US 24,635
+ 69,29%
Empleo Agrícola 
4’900,000 (DANE)
1’000,000
(79,59%)
Exportaciones Agrícolas (millones de dólares)
US $7’355
US $17’000
  +131,13%

Para 60,85% más de tierra cultivable y más gente trabajando, tenemos, tenemos 34% menos de presupuesto en el ministerio del sector.
Exportan 2,31 veces más que nosotros, tienen 125,000 minifundios con menos de 5 hectáreas eso es el 41% del total de los predios. La joya de la corona en Chile son los campesinos y las empresas agrícolas que son algo más de 32,000.
Y nosotros, continuamos sin una política agraria seria.
Desde Demogan, hemos propuestos en varias ocasiones que se promueva un gran encuentro ganadero y agrícola, donde desde luego no prevalezca la voz de unos pocos, que entienden unas pocas cosas, sino que se promueva eso que el mundo define como la inteligencia colectiva y le pidamos su opinión a los que verdaderamente están al frente de las explotaciones agrícolas. Definir los temas transversales, como son: el agua, la energía, etc. (ya los hemos nombrado en múltiples oportunidades)
La democracia es el ejercicio de escuchar al que no tiene voz. Nunca lo hemos hecho, teniendo en cuenta que no solo es ponerles atención, pero además hacer seguimientos.
El ministro de agricultura chileno, Antonio Walker, en una entrevista que le escuchamos, mencionaba que su cargo exige movilizarse por todo el territorio y mencionó que los campesinos le entregan ideas por escrito, para sacar adelante la agricultura; eso mismo le sugerimos a uno de los ministros anteriores. Con el actual no lo hemos podido hacer, porque está dedicado a escuchar solo a unos pocos.
Demogan insiste en la necesidad de apoyar con libertad crítica y democrática al actual gobierno, eso mismo hicimos durante los 8 años del anterior; desde luego, debemos decir que a pesar de ser escuchados fueron pocas las ideas que se pusieron en práctica o fueron debatidas en profundidad.
El presupuesto es parco, sería interesante que el ministro aumentara los dineros, buscando sinergias con otros ministerios. Por ejemplo: educación, medio ambiente, TIC, comercio exterior etc. la falta de jugar en equipo es parte de las limitaciones que se imponen los ministros y eso consideramos que es equivocado.
Pensar en grande teniendo en cuenta a los pequeños es la manera como vemos la agricultura. Esperamos que esta propuesta sea evaluada.

domingo, 7 de abril de 2019

Demogan Que hacer para llegar al siglo XXI?


Indalecio Dangond, en su último artículo en El Espectador, bajo el título de ¿Y los bienes públicos? Hace un interesante recuento de las carencias del sector.
Empecemos por reconocer que Dangond es un pensador agrícola serio, que hace rato debió haber sido nombrado ministro del ramo, pero que, por razones incomprensibles, nadie ha tenido en cuenta, probablemente empezando por él.
A pesar de la seriedad del articulista, se nos ocurre que faltaron aspectos fundamentales en su escrito. Sugerimos los siguientes temas, con el propósito de continuar dibujando el panorama.
Cada gobierno, viene con ideas que consideran innovadoras, apresurándose a hacer nuevos planteamientos, sin dar continuidad a actividades que van madurando. Sin embargo, ninguno ha hecho un proyecto de estado, de largo plazo, que convenza y que permanezca en el tiempo.
Para empezar, La educación agrícola de nuestro país, continúa en pañales; el laboratorio de ciencias agrícolas que es Colombia, gracias a sus tres cordilleras, la multiplicidad de suelos y microclimas, no ha sido estudiado en profundidad. El desconocimiento violenta la productividad, frustra y aumenta la migración del campo.
Existe un claro divorcio entre los temas ambientales y el campo; no tenemos una política de reforestación de largo plazo, mucho menos propuestas para preservar matas de monte y pedazos minúsculos de selva que nos encontramos dispersos por las fincas. Deforestar quebradas y afluentes, seca, desviar ríos es alterar la vida y de eso no hablamos, pero en cambio, si marchitamos el futuro.
El censo agrícola con un costo de $350 mil millones, y a pesar de ser relativamente reciente, arrojó cifras que reafirman el fracaso del agro. Nos dieron cifras, pero quedó sin concretarse la manera como podíamos actualizarlas y eso no es serio. Un censo de ese costo, no lo podemos perder.
La seguridad en los campos, vuelve a estar amenazada. Desde luego si afectamos la rentabilidad, y si se imponen las vías de hecho, los ciudadanos de bien pierden la esperanza, si es que acaso ya no la perdieron.
No tenemos claro cuál es el presupuesto del ministerio del ramo, sí tenemos claro que nuevamente los indígenas del Cauca, que insistimos merecen todo nuestro respeto, firmaron un acuerdo que le costará al país $800 mil millones. Desconocemos si esos dineros van a ser debidamente auditados y controlados; si no es así, están forzando a que los ganaderos y agricultores, lleguen a pensar en vías no democráticas.
Desde luego la gremialidad, especialmente la ganadera, no ayuda a tener un agro consiente de la austeridad que exige manejar dineros públicos. Muchos gremios dicen representar a miles de ganaderos. La fórmula, en el caso del ganado, para saber si es verdad que Fedegan representa tantas gentes como pregona, es a través de la vacunación, el ICA llega dos veces al año a vacunar y no se le ocurre preguntar cómo mejorar la sanidad y mucho menos quien consideran ellos que los representa.
La conectividad del agro, continúa siendo una quimera. Esa herramienta bien usada, nos ayudaría a educar, a comercializar los productos, a conocer en línea las opiniones de millones de gentes del campo. Pero no, continuamos sin contar con esa posibilidad.
El agua es transversal al campo y no la cuidamos, tampoco educamos para ver cómo preservarla. Talleres para conocer las ideas de tantos que laboran las haciendas no existen, tampoco se promueven. Hace un tiempo se nos ocurrió sugerirle al ministro del momento, que hiciera reuniones semanales con los campesinos, con una fórmula que consideramos innovadora, que era una hora de quejas y dos horas proponiendo soluciones. Les aseguramos que las verdades del campo, están en cada uno de los que lo trabajan, de esos que lo sufren y lo viven.
Escuchar los territorios, es la mejor manera de mejorarlos. De allí podría haber nacido el tan cacareado Plan De Desarrollo, pero no, parecería que la máxima es: Poder que promueve el diálogo, poder que se acaba.
El campo está en peligro de extinguirse, no es una exageración, es la verdad de lo que palpamos cada vez que respiramos tierras, vacas, pasturas y bosques.          

domingo, 24 de marzo de 2019

Demogan El secuestro de un departamento EL CAUCA


En Demogan, somos garantistas. La democracia exige reconocer a los más débiles sus derechos. No aceptamos el matoneo como alternativa, de ninguna de las partes en conflicto. Dicho esto, les compartimos nuestro pensamiento acerca de la tragedia que vive el Cauca.
Empezamos por reiterar, que desde hace años hemos pedido (Nunca exigido) a los gobiernos de turno, crear un encuentro permanente entre quienes disienten, no solo en el Cauca sino para resolver, las decenas de diferencias que todos los días afloran en nuestro país. el conflicto en el Cauca, lo resuelven los Caucanos, con el apoyo del resto de los colombianos. El Cauca es nuestro y al menos en Demogan, no estamos dispuestos a ignorar su desesperanza.
Desde hace lustros, los indígenas del departamento, por razones que solo podemos cuestionar y no confirmar, pues no tenemos pruebas, vienen enfrentados no con los políticos, tampoco con el establecimiento, sino con el Cauca productivo, que incluye campesinos, empresarios, ganaderos, habitantes humildes, señorones de rancia estirpe, y con eso que suponíamos que estas etnias, defenderían por razones atávicas y culturales, como es la Pacha Mama, o la madre tierra, que no es otra cosa, que la selva, los ríos, las montañas.     
El Cauca, tiene 8 etnias, la tierra que les ha entregado el estado colombiano, suma 721,763 hectáreas de un total de 3’031,464 de territorio caucano; a su vez, son 248,532 indígenas, eso es el 19,6% de la población del departamento.
Entremos en materia. Debemos rechazar la manera como han sido maltratados los caucanos; llevamos años viendo como sufren.
¿Cuál es la razón para que todos los semestres se cierren las carreteras de acceso a Popayán? ¿Quiénes buscan qué? A pesar de las ingentes cantidades de dinero que se les han repartido, entendemos que los únicos y verdaderamente beneficiados son los jefes de los movimientos.
¿Quién audita los dineros que son entregados por todos los colombianos para unos pocos? Nos dicen que están exentos de ese control. No estamos de acuerdo; eso también es matoneo.
¿Cuánto le cuesta al país la salud de los indígenas utilizando sus prácticas tradicionales? ¿El dinero y los beneficios le llegan a la mayoría? O ¿Son unos pocos los beneficiados?   
Estamos de acuerdo que durante siglos fueron maltratados; sin embargo, no podemos aceptar que ahora maltraten a los caucanos. Así jamás tendremos paz.
De acuerdo con la información, la factura pendiente de pagar a las comunidades, es de $3’6 billones. Falta adicionar los $10 billones que les entregaran a todas las comunidades en el cuatrienio del presidente Duque. Pero, ¿será que el país cuenta con esos fondos?
La situación de los ganaderos en ese departamento y en Nariño es desesperada. Desde hace dos días están tirando leche a las quebradas carreteras y potreros. Qué paradoja; contaminamos el campo con un producto que alimenta niños.
Nariño es la tercera cuenca lechera de Colombia; podría existir para ellos la posibilidad de vender en Ecuador, pero nunca estamos preparados para las contingencias de esta magnitud.
Según el censo agropecuario de 2014, el Cauca produce del orden de 490,000 litros diarios. No vender hace que los ganaderos aumenten sus deudas, pues las empresas que acopian no están recogiendo leche desde hace al menos cuatro días.
El ministerio de agricultura debe ordenarle al administrador de la parafiscalidad, que les reconozca las pérdidas a los lecheros caucanos y nariñenses; esa factura no debería exceder de ninguna manera los $10 mil millones y ese dinero está en bancos.
Los ganaderos pagaron por adelantado.
Fedegan alega que representa a los ganaderos. Hoy, sin embargo, brilla por su ausencia. Los dineros de la parafiscalidad, no pueden ser para volver a llenarnos de plutocracia.
Un país tan rico en suelos, aguas y naturaleza y paradójicamente tan pobre en clase dirigente, no puede excluir de las discusiones con ninguna etnia, grupo campesino o minoría, la productividad de la tierra, ni el cuidado del agua, tampoco de las selvas. No nos oponemos a que se les reconozcan derechos a los indígenas; es más abogamos por que eso suceda, pero bajo ninguna circunstancia se les puede premiar que reciban beneficios y no compartan a cuantos les están mejorando la vida. $10 billones para los indígenas que son unos 2 millones (censo de 2005 eran 1’378,884) y ¿cuánto para los ganaderos que son tres millones? ¿cuánto para el ministerio de agricultura? Nuevamente señor ministro, no nos decepcione. Un ministro no solo puede seguir órdenes, tiene también que darlas y jugársela por su sector.