domingo, 17 de septiembre de 2017

Demogan Hacer propuestas conjuntas entre todos los actores

Estamos atrapados por nuestros paradigmas. Solo nos ponemos de acuerdo para criticar a quien sea que definamos como contraparte.
No hay dialogo, lo peor, es la ausencia de comunicaciones; quienes se autodefinen como líderes, están atrapados por sus rencores. Demogan ha intentado acercamientos buscando aliados, que inmediatamente aceptan servir de puentes, pero las conversaciones nunca se dan. Cada uno va por su lado: Ganaderos, Industriales, gremios, gobierno. Nuestra incapacidad generalizada de discutir diferencias, habla mal de todos. Ratifica que solo interesa a las partes prevalecer sin ceder un ápice.
Las discusiones entre industriales y productores se circunscriben al precio. Los industriales piensan que los ganaderos no saben llevar sus costos y los productores que los industriales ganan mucho.
Las relaciones que deberían estar guiadas a obtener objetivos comunes, no están en las agendas de las partes. Siempre quedamos con la impresión que estuviéramos en negocios diferentes.
Les comparto algunas propuestas que nacen de la reflexión, que buscan sumar y no continuar menoscabando un negocio que se ha logrado mantener, a pesar de los ataques que recibe de los interesados.
Para empezar, proponemos aceptar responsabilidades. No continuemos afirmando que son solo los otros los que hacen daño.
¿Cómo puedo hacer yo productor para que la industria sea más prospera? ¿Cómo puedo yo industrial hacer que los productores tengan mejores ingresos? Este cambio de dirección ¿Será que nos ayuda?
Los gremios de los productores están obnubilados por conseguir que le entreguen a cada uno el manejo de Fondo Nacional del Ganado. ¿Qué sucede si para variar, deja este tema de ser el centro de todas las discusiones y trabajan por sus agremiados?
¿Les parece si entre gremios, industriales y ganaderos hacen una propuesta conjunta para ser veedores de las vías terciarias?  
La energía se ha convertido no en un servicio, sino en un azote de la productividad. Afecta a todos, perder calidad de la leche por falta de frío, es una iniquidad absoluta, pues inmediatamente castigan el precio al lechero y no es a él quien deben cobrarle.
Los impuestos catastrales, tema acerca del cual nos hemos referido en varias ocasiones, castigan de manera severa la economía del ganadero. Los alcaldes se despacharon aumentando las tarifas, el ministerio de agricultura nada ha hecho, los gremios tampoco. ¿No es este un tema para el que deberíamos todos estar unidos con un planteamiento colegiado? La continua mala gestión de los alcaldes no puede afectar los ingresos de los campesinos.

Planteamientos conjuntos en torno a la sanidad, crear un plan de silvicultura, cuidar el agua, respetar y remunerar dignamente al empleado del campo, velar para que los residuos de las plantas industriales y de las fincas, no lleguen sin tratar a los afluentes de los ríos, son todos temas que deberían unirnos, estar en un diálogo permanente, y citar a tertulias ganaderas a lo largo y ancho del país, para empezar a hablar de ganadería, y no continuar rebuscando infamias, para ver quien se muere primero: si el que crea el veneno o el que se lo bebe.  

sábado, 9 de septiembre de 2017

Demogan ANALAC no debe cerrar

Casi nunca coincidimos con ANALAC.
Ser cultores del desacuerdo, es razón de ser de DEMOGAN.
Respetar y proteger a nuestros contradictores es fortalecer la democracia.
Una institución que ha estado presente en la ganadería colombiana durante 61 años, merece toda nuestra consideración y respeto. En las instituciones serias, hay debates internos que fortalecen y en ocasiones amenazan la continuidad de las mismas. Las diferencias que puedan existir hoy entre sus agremiados no es el propósito de esta nota. Nuestra única intención, es llamar al país lechero para que sostenga la antorcha de una institución que la ganadería necesita, que el país requiere, que la industria demanda.
Disentir es un ejercicio que fortalece. Gracias a nuestras diferencias de conceptos, Demogan ha explorado nuevas maneras de presentar ideas y por eso le agradecemos al gremio más antiguo de ganaderos, qué con sus críticas, nos exija de manera permanente, para que fortalezcamos nuestros argumentos.
Con Carlos Alberto Estefan, nos separan las ideas, pero nos une la caballerosidad y el interés por el bienestar del ganadero y de la cadena. Lo respetamos y lo combatimos, y así esperamos que continúe siendo.
Al igual que DEMOGAN, ANALAC se ha movido en la austeridad desde siempre, la diferencia es que ellos llevan 61 años y nosotros tan solo cinco.
Tenemos discrepancias cuando hablamos de modernización de la ganadería, o de educación continuada, de comercialización, de ciencia, en fin, de muchas condiciones que deben estar latentes y ser lugar común de todos los gremios ganaderos.
El problema entendemos es presupuestal. Estamos seguros qué de los dineros del Fondo Nacional del Ganado, puede existir un apoyo, no un subsidio (No nos gustan los subsidios), para que ANALAC continúe siendo un gremio importante. No se trata de acabar con lo que hay, sino de fortalecer lo que tenemos.
El dinero que sugerimos se le entregue como préstamo no reembolsable y hasta por dos años de funcionamiento, exigiría que en 24 meses presenten propuestas para ser autosostenibles. Los gremios deben serlo, esa continuará siendo otra razón para los desencuentros con todos nuestros contradictores, que piensan que la gremialidad debe ser mantenida por gobiernos, fondos o agremiados. Estamos convencidos, que no se pueden hacer propuestas de productividad, si no somos capaces de serlo.      
ANALAC, debe entender todo el país lechero. No quedarse en el centro del país.
Viajando por el país, nos damos cuenta que, a esta respetable organización, la perciben como un emprendimiento de lecheros del centro. No tienen presencia en el eje cafetero, tampoco en Antioquia o la Costa, mucho menos en departamentos de alta producción como Caquetá, el Valle o el Cauca.
Demogan, aboga por que el gremio se modernice y proponga una política lechera de fondo, en diálogo abierto no solo con sus asociados, sino con todos los lecheros y las industrias.
Las juntas de los comités, las asociaciones y los gremios, deben ser nombradas democráticamente sin excepción. Estas organizaciones no pueden ser lugares de exclusión, sino donde se aliente la participación y el diálogo.

Coletilla: Cuando esto escribimos, aún está el Santo Padre visitando Colombia ¡¡¡Que lección de inclusión, humanidad y reconciliación nos ha dado!!! Desde luego esperamos que quienes se autodefinen como líderes, tengan el valor de dejar a un lado sus diferencias e inicien cuanto antes, un diálogo fraterno.  

domingo, 3 de septiembre de 2017

Demogan Colombia Sembró y No Vendió

“El progreso de los cultivadores no debe medirse con el aumento de la oferta, sino con el de lograr mayor rentabilidad y la posibilidad de vender toda su producción” Con esta frase el presidente de la SAC, Jorge Bedoya, deja claro que el proyecto “Colombia Siembra” quedó a medias. Según él, había que dejar clara la idea de “Colombia Compra” Estamos de acuerdo.
Eso sucede, cuando los industriales no son tenidos en cuenta para ensamblar y no para embalsamar una política agraria. Lamentablemente, los productores del campo, no saben comercializar sus productos. Tampoco manejan como en otros lugares del mundo denominaciones de origen, que les permitan cerrar círculos productivos.
La frase de Bedoya, nos exige continuar explicando la razón por la que la resolución de la leche, permite no detener el crecimiento de los ganaderos y al contrario asegurar mayores ingresos para ellos. Colombia Siembra, con todo el soporte del gobierno, falla, -desde luego eso lo lamentamos- por el punto débil de la agricultura que es la falta de acopio y de comercialización. La resolución que efectivamente Demogan apoya, por nada diferente que estamos convencidos que esta asegura el crecimiento del hato ganadero, y mejora los ingresos de los lecheros, empieza por identificar un mercado de volumen como es la leche en polvo, sin que esto sea una limitación para desarrollar, el mercado de otros productos como pueden ser, queso, leche saborizada, arequipe etc. que requieren una estructura de mercadeo, empaque, logística, etc.
Desde luego desconciertan los bandazos que algunos dan; primero aceptan que puede discutirse una política de precios mínimos, luego lo olvidan. No importa, Demogan continuará promoviendo esta resolución, entendiendo qué si perdemos de manera democrática, le damos la bienvenida a esa realidad. Para nosotros, lo primordial es sacudirnos de esquemas anacrónicos en donde no existe el disenso y solo prevalecen las comunicaciones sin sustento.
Es clara la posición de ANALAC y de algunos otros, la cual no compartimos, pero respetamos. No es clara la posición del ministerio de agricultura y por no serlo, no tenemos como apoyarla o controvertirla.
Impacta que el debate se fundamente en afirmaciones que no interpretan la realidad. Un breve repaso, que esperamos se asimile fácilmente:
1.    No es obligatorio firmar el acuerdo.
2.    Se compra el 100% de la leche.
3.    Se paga la producción presupuestada a los precios acordados, sin enlechada entre industria y productor.
4.    El excedente (Si lo hay) lo pagan al precio internacional hasta un mínimo que es de $0,17 centavos de dólar, liquidado al cambio del día.
5.    Estamos seguros que este acuerdo mejoraría los ingresos de los pequeños productores, pues a ellos les llega el menor precio durante las enlechadas.
6.    Afirmar que nunca hay excedentes es lo mismo que decir que siempre hay excedentes. No legislemos sobre situaciones inexistentes.
7.    Si nunca tuviéramos excedentes, la leche siempre estaría al alza.
Desde luego, está la posibilidad que la leche se compre a precios del mercado, lo mismo que sucede hoy con el ganado en pie. El precio del ganado para carne, nunca se ha regulado y los cebadores y quienes venden ganado para exportar, les va bien.
No tenemos claro el costo del subsidio que proponen algunos. ¿Puede alguien ilustrarnos?
El debate ha dado, para proponer que la sanidad animal sea a cargo del estado. No es real ni conveniente. Nadie mejor que el ganadero para vigilar su hato y mejorarlo. La intervención del estado, es exactamente lo contrario a la libre empresa.
Aumentar la demanda interna por decreto tampoco es real.
Estamos abiertos al debate respetuoso, sin duda sería conveniente recibir de los contradictores, no solo las razones por las que se oponen, sino cual son sus propuestas para mejorar la vida de los campesinos.

domingo, 27 de agosto de 2017

Demogan Seguimos sin entrar al siglo XXI

El exministro de hacienda Rodrigo Botero Montoya, escribe en El Colombiano de Medellín, un artículo que hace referencia a la modernidad del agro. Les compartimos el último párrafo:
“Fedesarrollo y la Universidad EAFIT han hecho un valioso aporte a la discusión del proteccionismo agrícola, con el documento titulado Política Comercial Agrícola: Nivel, Costos y Efectos de la Protección en Colombia, elaborado por investigadores de ambas instituciones. Al calcular los beneficios que se obtendrían con la eliminación de las barreras arancelarias, encuentran que ‘la sociedad está sacrificando el 1.46% del PIB y los hogares estarán dedicando entre el 0.9% y el 3.4% de su ingreso a pagar los costos de la protección brindada a los sectores agrícolas y agroindustriales’. Este documento será de gran utilidad para quienes enfocan la política agropecuaria tanto desde la perspectiva de la eficiencia económica como desde la de equidad social”
Como pueden ver, este artículo, coincide con las preocupaciones que por estos días tenemos los lecheros.
El año pasado en la asamblea de la ANDI, el exministro de agricultura José Chlimper del Perú, hizo referencia a su gestión donde abrió las importaciones y fortaleció la agricultura peruana.
Desde Demogan, donde solo se publican artículos consensuados entre los pocos que somos; nunca opiniones personales, creemos que en la medida que no abordemos los temas ganaderos con seriedad y apertura, no vamos a ser capaces de ser respuesta a la seguridad alimentaria que requiere la región.
¿Qué nos falta para entrar al siglo XXI? La lista puede resultar extenuante, además de imposible de presupuestar. Nos atrevemos a ofrecer algunas respuestas: Vías terciarias (Ya se presupuestaron $1’26 billones para 2,600 kilómetros nuevos y reparar 11,683 kilómetros de los 142,284 kilómetros totales) energía rural, reforzar la investigación que lidera Corpoica y su excelente director, tener un ICA sin política ni políticos para mejorar entre otras la sanidad, seguridad en los campos, democracia gremial y moderna, mejoramiento genético, acopio asegurado y transparente para los campesinos, cadena de frío, agendas sin cartas ocultas, agricultores presenciales, créditos ágiles, cuidadores del agua y ojalá, silvicultores convencidos. Seguramente nos faltan más cosas para incluir.
Alberto Castillo Losada, dice sin filtros que es conveniente erradicar la mendicidad de los gremios; previo a escribirlo, pedimos su autorización para incluirlo en este escrito. Esta dura afirmación, no tiene por objeto atacar, sino invitar a la reflexión. El ejemplo más cercano de esa mendicidad, es la urgencia que tienen hoy por que se señale a quien le darán el Fondo Nacional del Ganado, sin importar lo preparados que están unos y otros. Entrar al siglo XXI exige no aceptar privilegios, sino reconocer con respeto las propuestas y decisiones democráticas de la mayoría.
Abrir las puertas del mercado de la leche de par en par, debilitaría de manera grave a los ganaderos y llevaría a la ruina a las industrias. Continuar haciendo lo mismo, afecta el poder adquisitivo de la población, mejora las exportaciones de los países que hoy le venden a Colombia y fortalece la informalidad. Como pueden ver, es por evitar el debate en torno a temas como este que hoy planteamos, que todos los días nos respira más cerca el fantasma de la improductividad.
El siglo XXI va a llegar al 20% de su recorrido y aún seguimos anclados en la mitad del siglo XX. 

martes, 22 de agosto de 2017

Demogan la polémica entorno a la resolución que evita enlechadas

El país lechero está polarizado entorno a la nueva resolución que ha tenido toda suerte de interpretaciones.
Demogan apoya la resolución. Las razones las hemos presentado en varias ocasiones y estamos dispuestos a dialogar tantas veces como sea necesario, pues tenemos el convencimiento que el peor de todos los flagelos del ganadero es la incertidumbre de si su leche será o no recogida sin importar la cantidad que produzca.
Con el esquema actual, se castiga la productividad.
Con el nuevo esquema, comenzamos a construir el camino de la confianza entre el productor y la industria.
En la región 1, la industria se compromete acopiar un mínimo de 200 litros por punto y en la región 2, mínimo 400 litros. Esto interpreta las realidades de ambas regiones y sugiere que los lecheros que están por debajo de esas cantidades, se unan y aseguren los volúmenes requeridos.
Con esta resolución, la industria adquiere varias obligaciones con sus proveedores: primero, a recoger el 100% de la leche, mínimo a los precios de la resolución 17 que oscilan entre $939 y $1,061, se obliga a recoger los excedentes al precio internacional del momento y a pagar mínimo US $017 litro (Diez y siete centavos de dólar) que hoy es el equivalente a $500 el litro. En este escrito, les presentaremos a ustedes algunos ejemplos.
Es la industria y no los ganaderos la que debe asumir el costo de los inventarios. A los lecheros les continuaran pagando a los precios de la resolución 17, sus producciones tradicionales, que deben ser presupuestadas entre ambos. Esta resolución, desde luego exige una mejor comunicación entre las partes. Comunicarse mejor es algo que nos conviene a todos, así que por esa razón también abogamos porque los empresarios del campo acepten este nuevo esquema. La realidad, es que es la primera vez que los productores, van a poder negociar directamente con sus compradores.
La importación, quedaría proscrita. Los industriales, no van a comprar a precios superiores a los que les saldría la leche nacional.
El aumento del acopio de la industria, creció en los últimos años en el 16,76%. Esto quiere decir un mayor acopio de 1’265,291 litros día; si el promedio de producción por vaca está en todo el país en 6 litros, es el equivalente de 210,881 vacas que están ingresando adicionales que ingresan a la formalidad, vale decir más ingresos al Fondo Nacional del Ganado.
Si a los argumentos anteriores, le adicionamos que el productor puede ser socio de la industria pulverizadora (En los casos que ambos estén de acuerdo) que firmar, es absolutamente voluntario, que al mantenerse el pago de los precios negociados el productor no recibiría rebajas en sus ingresos, sino SIEMPRE le ingresaría más dinero mensualmente, no vemos las razones para no firmar.
Nuestra propuesta, es que se haga un ensayo en una región concertada entre industrias, productores, gremios y gobierno y con las realidades se llegue a conclusiones.
A continuación, les compartimos algunos ejemplos:
1.    Producción normal en litros día y mes: 200 y 6,000 litros.
2.    Precio mínimo hoy sin enlechada: $939 litro.
3.    Ingreso total día y mes sin enlechada: $187,800/$5’634,000.
Con enlechada del 10% adicional, hoy el finquero recibe un precio disminuido sobre el 100% de la producción, eso en el caso que no la tenga que “botar”.
1.    10% más de producción día y mes: 220 y 6,600 litros.
2.    Precio con enlechada tres escenarios:
a.     $600.
b.    $700.
c.     $800.
3.    Ingresos TOTALES MES:
a.     Escenario (a) $3’960,000=$1’634,000 menos de ingresos
b.    Escenario (b) $4’620,000=$1’014,000 menos de ingresos
c.     Escenario (c) $5’280,000=$    354,000 menos de ingresos
Se observa un deterioro en el ingreso del ganadero que oscila entre el 29,71% y el 6,28%. Repetimos: eso es en el caso que no tenga que derramar su leche en los potreros de su finca, con los consabidos problemas de contaminación.
Y ahora la resolución:
1.    Producción normal día y mes: 200 y 6,000 litros.
2.    Precio mínimo hoy sin enlechada: $939 litro.
3.    Ingreso total día y mes sin enlechada: $187,800/$5’634,000.
Se enlecha en el 10% ¿y qué sucede? Le pagan sus excedentes al precio mínimo de US $0,17 o $500 por litro
Nuevamente tres escenarios:
1.    Todos los precios por tonelada de menos de US $2,287 y una tasa de cambio de $2,800 (hoy está a $2,994,39) el productor recibiría $500 por litro por ese 10% y $939 por el 90% para un total con enlechada de $895,10. Eso quiere decir en 6,600 litros $5’907,660 ingreso mensual o 4,86% más de lo que recibiría SIN enlechada.
2.    Al precio internacional de hoy (Aproximadamente US $3,160 tonelada) y el cambio de hoy de $2,994,39, el ingreso al mes para el lechero sería de $933,40 por litro, ingresos totales de $6’160,440. 9,34% más que en el mejor escenario de hoy.
3.    Si por el contrario el precio de la leche internacional llega a US $5,000 como ya estuvo, recibiría un precio de $1,481 por litro de excedentes y un ingreso total sobre sus 6,600 litros de $6’554,460 igual al 16,33% más de lo que hoy recibe.  
Esperamos con estos ejemplos despejar dudas que tengan los ganaderos. Si continúan, estamos listos a recorrer el país para explicarlo. Desde luego recomendamos que el ministerio de agricultura sea quien lidere la entrega de esta información. 

domingo, 13 de agosto de 2017

Demogan La OCDE y los desafíos del agro

Juan José Perfetti, en su columna semanal del periódico El Colombiano, hace referencia a las recomendaciones de la Organización Para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE.
Vale la pena volver sobre ellas, pues valida puntos que desde Demogan y otras organizaciones hemos mencionado. Adicionalmente, si el Ministerio de Agricultura tomara en cuenta al menos unas pocas de las sugerencias, probablemente el panorama agrícola sería diferente.
Colombia desde hace un tiempo, intenta afiliarse a ese organismo, pero por lo visto los cuestionamientos que nos hacen, probablemente van a continuar retrasando nuestro ingreso.
La OCDE, fue fundada en 1961 y coinciden 35 países.
La primera crítica que nos hacen, es que tenemos muchos organismos estatales que compiten entre sí; nosotros agregaríamos que la politización no permite que funcionen ni den el apoyo esperado. Más grave aún, es que algunos gremios también permiten esa politización que no contribuye a despejar el panorama.
Al mencionar la tierra, resalta tres temas primordiales: Su mal uso, la concentración de la propiedad y la informalidad en los derechos de la tierra. El tema no es de poca monta. La tierra nos ha llevado por el camino de una guerra cruenta que sigue sin terminarse. Curiosamente la paz firmada, deja entrever nuevos enfrentamientos, que solo esperamos no resulten en el catalizador de más graves conflictos. No debemos desconocer los efectos de la violencia cuando diagnosticamos el agro.
La OCDE afirma, que la economía agrícola, ha girado de manera exclusiva en torno al precio. En nuestro concepto este es un paliativo que apresura acuerdos que duran poco tiempo. Todos se sienten ganadores cuando obtienen incrementos en sus precios y a su vez el gobierno, queda con el convencimiento que ya arregló el problema, evitando así las soluciones de fondo que demandan las regiones aisladas donde están nuestros empresarios campesinos. Las vías terciarias, continúan siendo un alacrán en el bolsillo de nuestros gobiernos ¿Qué tal las tarifas de energía que debe pagar una finca donde muchas veces hay más tiempo sin el servicio que con él?  
El riego brilla por su ausencia y que decir del uso racional del recurso hídrico. El agua que es transversal a todo el sector no la entendemos.
Investigar que debería ser una de las preocupaciones permanentes de gobierno y gremios no es prioridad. Corpoica, que ha contado con la suerte de tener un director íntegro que ha evitado la politización de la corporación, no cuenta con los recursos que debería tener. El ICA se desmorona, politizado, dedicado a recibir hojas de vida, con más abogados que científicos (Los pocos estudiosos del agro que tiene, es urgente cuidarlos pues mantienen viva la llama de la ciencia).
La tecnología agrícola con la que contamos, muchas veces no interpreta nuestras urgencias, mucho menos el largo plazo.
La OCDE, no menciona la importancia de centros de acopio, tampoco de las dificultades de mercadeo que tienen los finqueros, mucho menos la migración del campo a la ciudad y la premura con la que debemos educar a los más de dos millones de jóvenes que se marchitan por la falta de oportunidades. Leer sin entender no es propuesta ni solución.
Tenemos líneas de crédito y banco que se supone debe atender a los campesinos, pero no les llega. El discurso agrícola que tenemos para ofrecer está lleno de palabras, pero sin contenido. Ese es el desafío.
Nuestro país podría alimentar un continente, tenemos la gente, pero no contamos con el liderazgo.

martes, 8 de agosto de 2017

Demogan Trabajar Con el único el único propósito de unir el sector

Insistir en juntar todos los actores de la ganadería, suena en ocasiones como carretera sin rumbo.
Tenemos el convencimiento que la ganadería no es solo un gremio, tampoco una raza, ni pensar solo en carne o en leche, es un todo.  
Recibimos en las últimas semanas cuestionamientos desde todos los frentes. Nos cuestionan si es que acaso no estamos en contra o a favor, de uno u otro gremio. Pensar diferente, construye cuando se hace con respeto. Nadie nunca ha tenido toda la razón y nadie nunca ha estado completamente equivocado. Los extremos hacen equivocar al ser humano, que está lleno de matices.
Reiteramos que no apoyamos la entrega del Fondo Nacional del Ganado, sin que pase por el filtro del voto democrático de todos los ganaderos y se entregue su administración, por periodos de tres años. No hay nada que enriquezca más el diálogo o si lo prefieren el debate, que las ideas divergentes y el disenso. 
De igual forma, cuando vemos que algunos se empeñan en cuestionar el desempeño del ICA y/o del Ministerio de Agricultura en temas como la aftosa, sin tener en cuenta que este no es un concurso para ver quien tiene mejor departamento de comunicaciones, para ganar una pelea donde la ganadería como un todo pierde, no sirve de nada. Nuestra propuesta, es cuestionar y proponer para avanzar.
Desde hace años, desde Demogan promovemos el diálogo conjunto de industria y productores. Nos damos cuenta que no es de buen recibo. Afirman que todos tienen razones para no entenderse. La pregunta es sencilla ¿Con quién debo ventilar mis diferencias si no es con quien mayor contacto tiene conmigo? Los lecheros tienen flujo de caja gracias a los industriales y los industriales tienen negocio gracias a los lecheros.
Quienes venden ganado en píe, deben mantener diálogos fluidos con sus compradores, no considerarlos sus enemigos.
Está el debate de la resolución que tiene como propósito acabar con las enlechadas. Algunos sectores que representan a los lecheros no están de acuerdo. Exigen que se compre el 100% de la leche sin tener en cuenta si el negocio es bueno para las dos partes. Hay quien dice que el consumo nacional de leche, debería ser mayor, estamos de acuerdo, nos falta saber que proponen para aumentar el consumo. Nosotros hemos hecho propuestas, que desde luego exige inversiones en investigación y desarrollo con las inversiones correspondientes.
Propuestas a medias no son propuestas, son apenas enunciados. Por eso nos hemos empeñado en promover la resolución que es para quienes se acojan, 100% voluntario, con acuerdos entre productores e industria, que permita a los ganaderos crecer sin preocupaciones de quién les va a comprar su leche. No olviden que los gastos fijos que hoy tienen se pagan con el precio acordado desde el principio y que los excedentes son ingresos marginales que aumentan la utilidad, cubriendo los costos variables.
El esfuerzo para la industria está representado en aumentar su capacidad de pulverización, más capacidad de transporte, búsqueda de mercados, controles de calidad, capacidad de relacionarse con los productores etc.
En el caso de los productores está en mejorar su producción, hacer presupuestos, mantener la calidad y ojalá aumentar la producción para tener más ingresos.    

Unir el sector lo logramos si nadie busca beneficios solo para su lado, sino que entiende sus responsabilidades como parte de la cadena, como parte del sector y como parte del país.